


En las guerras civiles romanas el Tossal de Manises es un fortín militar. Los restos de la muralla cartaginesa se refuerzan y se construyen potentes torres. Son torres macizas de piedra y ladrillos de barro crudo.
En la guerra de Julio César el fortín se fortalece aún más con nuevas partes de muralla, con otras torres y con una puerta bien defendida.