Algunos ricos propietarios alicantinos acumulan tierras y privilegios desde la Edad Media. Las principales familias se unen con matrimonios para aumentar su poder y sus propiedades. También realizan empresas comerciales para vender el vino y los productos de la huerta.
Con su riqueza se convierten en la clase gobernante. Muchos llegan a tener títulos de nobleza.